Los Steelers de Pittsburgh analizan seriamente la posibilidad de que Aaron Rodgers regrese a los emparrillados este domingo, aun cuando continúa lidiando con una fractura en la muñeca izquierda. El mariscal de 41 años participó parcialmente en los entrenamientos de la semana anterior, aunque finalmente terminó sin ver acción y se mantuvo en la banca —vistiendo ropa casual— durante la derrota de Pittsburgh por 31-28 frente a los Bears de Chicago.
El entrenador Mike Tomlin optó por no arriesgar al veterano quarterback y asignó la titularidad a Mason Rudolph. Según explicó, la decisión respondió a un criterio de precaución, aunque evitó entrar en detalles respecto al estado físico de Rodgers. Ahora, con los Steelers situados en 6-5 y en medio de una racha irregular, su posible reincorporación toma mayor relevancia de cara al duelo ante los Bills de Buffalo (7-4), un enfrentamiento que podría ser determinante en la carrera rumbo a los playoffs.
Tomlin reconoció que el equipo se siente satisfecho con el progreso del pasador, pero dejó entrever que la decisión final se tomará más cerca del partido. La semana pasada, señaló, el anuncio se hizo el sábado; esta vez, aún no define si mantendrá el proceso de evaluación abierto por más tiempo.
Quien sea que ocupe el puesto detrás del centro enfrentará un reto adicional: la baja del tackle izquierdo Broderick Jones. El liniero quedó descartado tras sufrir una lesión en el cuello en la parte final del encuentro ante Chicago, cuando Dominique Robinson, defensivo de los Bears, saltó y pareció sujetar su cabeza en la jugada.
