Durante años, el éxito de los Cerveceros de Milwaukee ha descansado principalmente en su pitcheo, pero esta temporada el equipo podría tener finalmente la ofensiva necesaria para dar el siguiente paso en la postemporada.
Milwaukee terminó con el mejor récord de las Grandes Ligas y el segundo mejor promedio de efectividad, pero lo más destacable fue su producción ofensiva: 806 carreras anotadas, la cifra más alta para la franquicia desde 1999 y la tercera mejor en toda la liga.
Sin depender del poderío de cuadrangulares, los Cerveceros apostaron por la paciencia en el plato y la agresividad en las bases. Esa fórmula buscarán mantenerla cuando enfrenten a los Cachorros de Chicago en el primer juego de la Serie Divisional de la Liga Nacional. “Si eliges bien los lanzamientos, obligas al rival a lanzar strikes, consigues bases por bolas o buenos pitcheos para batear”, explicó el segunda base Brice Turang.
Milwaukee fue el equipo que menos veces hizo swing a lanzamientos fuera de la zona de strike, reflejo de su disciplina ofensiva. El coach de bateo, Al LeBoeuf, atribuye gran parte de esa mentalidad al liderazgo de Christian Yelich, MVP de la Liga Nacional en 2018. “Christian entiende que ese es nuestro camino para ganar. Pasa el mensaje y lo pone en práctica”, comentó.
El mánager Pat Murphy, por su parte, es claro en su filosofía: “Si persigues lanzamientos malos, no juegas. Los que controlan la zona de strike son los que estarán en el campo”.
Esa idea fue la misma que se le transmitió a Andrew Vaughn cuando llegó desde los Medias Blancas de Chicago. En Milwaukee, el primera base elevó su OPS a .869 en comparación con .531 que registró en su anterior equipo. “Me dijeron que controlara la zona, llegara a base y ayudara a producir carreras. Me lo tomé en serio”, relató Vaughn.
Con un porcentaje de embasado de .332 (segundo mejor de la MLB) y 164 bases robadas (también segundo lugar), los Cerveceros encontraron una forma distinta pero efectiva de generar ofensiva, a pesar de ubicarse en el puesto 22 en jonrones con 166.
“Son como pájaros carpinteros: golpean y golpean hasta que consiguen abrir la defensa”, describió el mánager de los Rojos de Cincinnati, Terry Francona. “Incluso cuando les ganas, terminas exhausto. Son un equipo muy incómodo”.
A la fórmula se sumaron jóvenes talentos como Caleb Durbin, quien tras un inicio complicado terminó bateando .277, e Isaac Collins, con un porcentaje de embasado de .368 en 130 juegos. Ambos aportes refuerzan la esperanza de que esta vez, Milwaukee tenga las armas suficientes para dejar atrás su mala fortuna en octubre.
