Redacción
La NBA está en un proceso de cambio natural. Los jugadores referencia que iluminaron una época transitan su epílogo y varios gerentes generales insisten en apostar por una fórmula que perdió vigencia.
El nuevo convenio colectivo de trabajo quitó las chances de armar súper equipos y las excepciones que aún sobreviven a esta máxima conllevan riesgo mayúsculo a futuro. Eso hace que, a pocos días de la fecha límite de intercambios, movimientos que supieron explotar el mercado, ahora es difícil que se repitan.
Palabras más, palabras menos, una vez armado el equipo, si tiene problemas, difícil reconvertirlo en uno ganador en la misma temporada. Torcer el rumbo con un fichaje es complejo y es por eso que franquicias históricas que jugaron este juego hoy están en el limbo, y otras que apostaron al largo plazo como Oklahoma City Thunder y Houston Rockets, con gerentes que entendieron hacia dónde iba la NBA, hoy disfrutan del fruto de la dulce espera.
Es, como el salmón, ir contra la corriente: en la era de la impaciencia, celebra quien logra tener sabiduría de samurai.
Ahora bien, ¿qué equipos se quedaron atrapados en el pasado? ¿Qué mercados no supieron leer cuál era la nueva ruta hacia El Dorado? El propósito de esta entrega es detenernos en un poker de franquicias históricas que quedaron atrapados en las redes de sus propias decisiones y que, tarde o temprano, deberán barajar y dar de nuevo.
¿Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos puede ser el problema en Los Angeles? Sí, definitivamente. Con 40 años, James sigue jugando a un nivel estelar, pero el tiempo no perdona a nadie. Y su presencia en la mejor Liga del mundo es más una función de despedida con final abierto, extendida en el tiempo, que la chance de competir por algo importante. Porque los Lakers son buenos, pero no tan buenos. Esto es dramático, porque es quedarse una vez más a mitad de camino. Y en un mercado como este, un error así es un pecado capital. LeBron será infinito, pero hoy es parte de una NBA que se está yendo. Las nuevas figuras son otras. Y la directiva, liderada por Rob Pelinka, no ha hecho más que hacerle caso al Rey en cada una de sus exigencias.
No, no hacemos referencia a Bronny James. Tampoco a JJ Redick. El problema se inició cuando desmantelaron el equipo de la burbuja de Orlando (campeón por cierto) e iniciaron una «reconstrucción» para la temporada 2021/22 con Russell Westbrook como tercera espada luego de no haber podido repetir el título en la temporada 2020/21 . Todavía pagan las consecuencias de semejante decisión. A nivel contractual, LeBron tiene contrato hasta 2025-26, con $48,728,845 por año.
Anthony Davis, cuya salud siempre estuvo bajo la lupa, tiene contrato garantizado hasta 2027-28, con $175,369,471 dólares aún por cobrar. La llegada de Dorian Finney-Smith trata de subsanar el error de haber dejado partir a Kentavious Caldwell-Pope y al ya retirado Danny Green (se había marchado a OKC al año siguiente de ganar el anillo a cambio de Dennis Schroder), pero lo cierto es que rearmar una estructura ganadora puede costar mucho tiempo. La solución púrpura y oro es simple: limpiar todo lo que se pueda y empezar de nuevo. Doloroso, pero real.
